JUAN FRANCISCO GARCÍA MERINO EMPRESA HIJOS DE ESTANISLAO GARCÍA S.A. EGARSA tiene un origen casi centenario, su resurgir de nuevo dé la mano de Silverio, Sara y sus cuatro hijos data sólo de hace diez años. Su mérito es crear una empresa, conservarla y transmitirla saneada. En eso están empleados actualmente los García Merino «Los cónyuges del empresario familiar han de estar fuera de la gestión cotidiana de la empresa» ANTONIO SASTRE PELAEZ. VALLADOLID - Como el «Ave Fénix» hay empresas familiares que resurgen. No es de extrañar, cuando la historia empresarial comienza a mediados de siglo XX, que esta empresa haya sufrido muchos avatares, en su dilatada trayectoria. La historia de esta familia y de su empresa, abarca distintos periodos que han transcurrido con diferentes miembros familiares . A veces el camino no ha sido fácil, tanto por los obstáculos económicos como por la diferente visión de los que gestionaban y dirigían la empresa en cada momento, pero lo cierto es que al final, el triunfo y la estabilidad se debe al esfuerzo, constancia, trabajo, y unidad entre los actuales miembros familiares dueños de Hijos de Estanislao García García S.A. El fundador, Estanislao García García, siendo agricultor ya compraba puertas en los talleres de Íscar y las vendía, con un carro de machos, en las Ferias de Burgos capital y Aranda de Duero. Aunque su suegro, ya se dedicó a la producción de puertas a finales de siglo XIX y principios del XX. —¿Cuándo comenzó su padre y sus tíos la actual empresa? —De los ocho hijos que tuvo Estanislao, cuatro siguieron el rastro de su abuelo. Uno de ellos trabajó de aprendiz en una carpintería de Iscar y antes de marcharse a montar su propio negocio a Madrid, enseñó el oficio a sus otros tres hermanos. Es en 1945 cuando mi padre, Silverio, y dos de sus hermanos comienzan a trabajar juntos en Iscar como carpinteros, siendo todos ellos autónomos. Silverio era quien, llevaba la administración y la parte comercial hasta que un accidente de circulación ocurrido en 1978, mientras iba a visitar a un cliente, le aparta de la administración cotidiana de la empresa. Fue el auténtico motor de crecimiento y buen gobierno de la misma. Desde 1945 hasta la fecha del accidente, de la mano de mi padre, el crecimiento de la empresa es continuo y sorprendente, en 1948 se compró la primera máquina cepilladora a la empresa de Vi loria, Sierras Alavesas. Se siguen incorporando maquinas cada vez más modernas, para esa época, y en 1971 se compró la primera máquina automática para fabricar molduras. La vieja fabrica se trasladó a las actuales instalaciones en 1970, que por entonces se situaban fuera del pueblo.
En 1980 se constituye la empresa como Sociedad Anónima pasando de ser «Silverio García Sanguino» a «Hijos de Estanislao García García S.A.» (EGARSA), siendo la participación en las acciones de los tres hermanos. A partir de ese momento, se inicia un periodo de transición donde hay diferentes visiones a la hora de dirigir ]a empresa, cambia la organización y gestión, la plantilla de empleados, la estructura administrativa, etc. En 1991 murió uno de los hermanos, quien administró la empresa desde el accidente de mi padre. Ya en 1993 la situación no estaba nada clara, era másien caótica, y fue entonces cuando mi padre y mis hermanos, compramos el 100% de las acciones de EGARSA (Hijos de Estanislao García García S.A). Es cuando se inicia una nueva etapa, partiendo de «cero», donde hay un cambio definitivo en la administración, gestión, producción, maquinaria, plantilla etc; una nueva visión, joven e innovadora, ciñiéndose a las nuevas necesidades del mercado. —¿Cómo recuerda su incorporación a la empresa familiar? —Desde los catorce años he ido al taller en verano y en vacaciones a trabajar, esto en 1984. Defínitivamente me incorporé en 1993, ya que, una vez que, una vez que compramos a mi familia su parte, comencé a trabajar exclusivamente para levantar de nuevo la empresa familiar, junto con mí padre y mis tres hermanos, que fueron incorporándose según iban acabando sus estudios. —¿Cómo tienen distribuidas actualmente las responsabilidades dentro de su empresa? —Yo llevo la gestión de la empresa. Mi hermano pequeño, Oscar, está actualmente ampliando sus estudios de industriales y en un futuro, si él desea, se incorporará a la empresa, probablemente en producción. Marco Antonio gestiona el almacén que tenemos en Fuenla-brada (Madrid), mi hermana Silvia lleva administración, y yo llevo producción, compras y la parte comercial. Mi padre continua ayudándonos también. —La influencia de los «ajenos», ¿es trascendental en la vida de la empresa familiar? —Aunque los «añadidos» a la familia no intervengan en la gestión cotidiana de la empresa familiar, su influencia, para bien o para mal, es fundamental- En nuestro caso, ha sido esencial el apoyo que mi padre, mis hermanos y yo hemos recibido de mi madre. Sin ese apo-yo no estaríamos actualmente en Egarsa. Por otra parte, tanto mi madre como nosotros opinamos que los cónyuges del empresario familiar han de estar fuera de la gestión cotidiana de la empresa. —¿Qué planes de futuro tiene previstos para su empresa? —Ahora estamos en una época de consolidación y crecimiento continuo, de estabilidad y de empuje. Queremos consolidar el mercado nacional, mecanizar al máximo la producción y ampliar nuestras redes comerciales. Por otro lado, como he dicho antes, estamos ubicados dentro del casco urbano, desearíamos salir fuera pero hay gran dificultad en encontrar suelo industrial, en una localidad donde ni siquiera existe un polígono industrial. Cuando se entra en la fábrica y se ve al copropietario montado en una carretilla elevadora, uno llega a la convicción de que él éxito de la empresa familiar es que los dueños estén al pie del cañón de forma cotidiana y compaginando su gestión diaria con el control del trabajo.
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