JOSÉ RAMÓN GARCÍA EMPRESA HERMANOS GARCÍA SANTIAGO, S.A. La segunda generación de los García Santiago lleva las riendas de una empresa familiar fundada hace casi medio siglo por cuatro emprendedores hermanos que, tras haber aprendido el ofício de carpinteros como aprendices, decidieron montar un taller por su cuenta. «Fui elegido líder de la compañía por todos mis familiares, pero tuve que prepararme mucho»
VALLADOLID.- La vinculación entre empresarios familiares y sus trabajadores dura «toda una vida». Incluso hay casos en que el trabajador comienza su vida laboral con el fundador y la termina con los sucesores. Este es el caso de un trabajador de la empresa Hermanos García Santiago S.A. Fue contratado por el Fundador, Benito García Santiago, y continua trabajando con su hijo, el actual gerente, José Ramón García. De ahí que cuidar a la empresa familiar, es cuidar al empleo en nuestra Comunidad. —¿Cuál han sido los orígenes de su empresa familiar? —Mi padre, Benito García Santiago, como todos los de su generación, comenzó a trabajar en el campo a la temprana edad de ocho años. Un poco más tarde, trabajó en una carpintería de Iscar. Empezó de aprendiz en el taller de carpintería con sus hermanos. Cuando aprendieron el oficio, decidieron ponerse a trabajar por su cuenta y mí padre y sus tres hermanos montaron un pequeño taller de ebanistería en general. Recuerdo haber oído en casa que los .salarios, por entonces, eran semanales y mi padre y mis tíos cubiertas las primeras necesidades de casa, e! resto lo invertían en la empresa. Lo que hacían era comprar camiones con cargas de madera. No tenan independencia personal ya que vivían todos con mis abuelos- En los inicios el mercado era provincial. Ya en 1975 mí tío Daniel montó una delegación en Madrid, para atender a los clientes clásicos de la empresa que, por lo general, eran constructores. Se van comprando las tierras al abuelo paterno y fincas de alrededor, para crear la «fábrica» y ahora contamos con 40.000 metros cuadrados y una empresa tecnológicamente dotada. Mi padre falleció en el año 1981 en un accidente de tráfico en Toro (Zamora) cuando iba a visitar una obra. En 1982 decidimos mi madre Encamación, mi hermano Juan Carlos, mis tíos Daniel y Jacinto y yo mismo, constituir una sociedad anónima, para regular todo el negocio familiar, ya que, hasta entonces, habían estado trabajando como autónomos. —Hay dos formas de suceder en la empresa familiar, la planificada y la sucesión por muerte del fundador en activo. Esta última, además de ser traumática ¿supone algún inconveniente para el desarrollo de la empresa familiar? —Nadie desea suceder por fallecimiento de algún miembro de la generación anterior. Siempre es deseable planificar las cosas. Ahora bien, en nuestro caso, fue traumática la sucesión ya que mi padre falleció estando en plena actividad empresarial. Yo tuve que dejar mis estudios de ingeniería y mi hermano y yo tuvimos que incorporamos como sucesores al negocio familiar, con mi madre, Encarnación. Tuvimos que representar la parte de mi padre en el negocio familiar. También falleció mí tío Eufemio de un infarto, en 1983, al año de constituir el negocio familiar como S.A. No tenía descendencia y mis otros tíos y nosotros llegamos a un acuerdo con mi tía viuda para adquirirle su parte en las acciones de la empresa. Teniendo igual porcentaje de accionariado cada rama familiar. Lo arreglamos todo entre la familia. Ahora bien, es difícil saber, cómo estaría la empresa ahora, si no hubieran fallecido mi tío y mi padre. —La toma de decisiones en la empresa familiar a veces es muy conflictiva, se toman por consenso o por la existencia de un lider ¿ocurre lo mismo en su empresa? —Los acuerdos entre mi padre y sus hermanos cuando eran autónomos eran tomados entre ellos por consenso y sin que intervinieran sus esposas para nada. Más bien, su mentalidad era de trabajadores autónomos y no de empresarios. Hoy, los acuerdos, se toman formalmente en consejo de administración, aunque hay un líder natural reconocido por todos. Para acceder al liderazgo de la empresa familiar tuve que hacer muchos cursos y prepararme específicamente en materias de gestión empresarial. Fui elegido por todos tos miembros de la familia, mis tíos y mis primos. —¿Cuáles son los criterios de incorporación a su empresa de la sucesivas generaciones? —En un primer momento era incorporar a los familiares, independientemente de las necesidades de la empresa, aunque también el crecimiento de la empresa exigía ir incorporando a los familiares como personas de mayor confianza. Antes de ser S.A- mi hermano, mis primos y yo, trabajábamos los veranos como carpinteros, desde abajo. Yo, en concreto, he pasado por todos ios puestos y nos sacábamos una «propina» para las fiestas. En la actualidad, el mayor de la tercera generación tiene 17 años y tengo la sospecha de que no va a ser fácil, que esa tercera generación se incorporen a la empresa, ya que son otras circunstancias a las que nosotros sufrimos en su día. Me gustaría que se incorporasen para que la empresa familiar tuviera continuidad. Quien sabe si entre mis hijos y sobrinos no hay una persona que de continuidad a la empresa. —¿Qué planes tiene para el futuro de su empresa? —Vamos a continuar ampliando la actividad y las instalaciones. Vamos a invertir cerca de tres millones de euros en modernizar la maquinaria y los procesos de producción. Eso nos garantizará la presencia de forma más adecuada en un mercado cada vez más competitivo. No se ve, en Iscar, que los conflictos entre familiares acaben en el Juzgado. Los resuelven interna, laboriosa e inteligentemente. Valoran la parte del que se ha de marchar, por las circunstancias que sean, y hacen el esfuerzo de pagársela. Quizá esa sea una de las claves de la continuidad de la empresa familiar. La valoración, lo más ajustada a la realidad y a la historia familiar, de cada partícipe y el pago de dicho esfuerzo, es el mecanismo que solventa los conflictos. Pero, también los de Iscar son humanos: el que da, da mucho y el que recibe, recibe poco. Negocian, pactan y a seguir trabajando, que de eso si que saben mucho los iscarienses. Hermanos García Santiago S.A. tiene mucho futuro por delante.
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