LIDIA CABRERO Doorcats Sociedad Limitada
La sociedad Doorcats nació en un taller de carpintería y ha crecido hasta convertirse en una empresa con amplios horizontes de futuro
"Hemos heredado los valores ANTONIO SASTRE VALLADOLID—Pedrajas de San Esteban e Iscar están prácticamente enlazadas por naves industriales a lo largo do la carretera que les une. A simple vista a, son localidades de gran densidad industrial. La tradicional laboriosidad es una de las características que define al segundo núcleo industrial de la provincia de Vallado-lid. Mucha «tornillería» ha de venderse para el montaje de ese enjambre de naves- No es de extrañar, pues, que la Ferretería Doorcats, tenga tanto movimiento. Al frente de ella, Lidia Cabrero, autodidacta. Con treinta y siete años y dos hijas de siete y cuatro años. desprende madurez directiva. Se ve que lo que manda lo ha hecho ella previamente. Lleva trabajando desde ios dieciséis años y «ya sabe de qué va la cosa». P.— ¿Cuáles fueron los orígenes de Doorcats? R.— Mi padre, Julio Cabrero Morejón, con su hermano Ángel fundaron una carpintería allá por 1945 y siguieron trabajando juntos hasta 1980. No recuerdo cómo se llamaba el taller. Ya habían incorporado a la empresa a mis dos hermanos mayores, Oscar de 44 años y Julio de 42 y a los hijos mayores de mi tío Ángel; Teodoro y Ángel. El taller de carpintería era pequeño, pero ya desde mi infancia oía a mi padre en casa que viajaba con camiones a vender a Barcelona y a otros puntos de España. Sin embargo, tengo entendido que había algunas diferencias entre mis hermanos y mis primos, por lo que, de mutuo acuerdo, los fundadores decidieron hacer lotes y separarse, para evitar males mayores, aunque entre mi padre y mi tío la relación fue muy buena antes y después de la separación. P.— ¿Cree que si su padre y su tío no hubiesen acordado la división del negocio, los problemas entre primos hubieran sido inevitables? R.— Por supuesto. Hubieran surgido graves problemas debido a la incompatibilidad de caracteres. Tendríamos planteado ahora un «buen tomate», por llamarlo de alguna manera- Sin embargo, la separación ha conservado las relaciones familiares, siendo estas inmejorables. La división del negocio, como he dicho antes, fue pacífica. Mi padre y mi tío hicieron lotes. A mi padre le tocó un almacén de distribución que tenían en el barrio de las Delicias en Vallado-lid, más una suma de dinero para compensar el mayor valor del otro lote, y a mi tío Ángel el taller de carpintería de Iscar. P.— ¿Quién pudo influir en esa separación? ¿Su madre y su tía? R.— Para nada- Ni antes ni después de la partición Fue una decisión de los fundadores, ya que veían venir ciertos problemas de futuro y al menos decidieron salvar las relaciones familiares. P.— ¿Por qué el nombre dé Los Gatos para la ferretería? R.— No lo sé. Es un apodo y lo tenemos muy asumido. Viene en la tarjeta. Hay huellas de gato impresas y el logotipo es una «d» con rabo y orejas de «minino. Luego, como una subtítulo fílmico, la versión inglesa en la parte inferior. P.— ¿Cómo comienza la actividad en la empresa? R.— Allá, a comienzos de los años ochenta del siglo pasado, estando mi padre con mis hermanos mayores Oscar y Julio en el almacén de Valladolid, deciden fundar en Iscar una Ferretería. Fue por entonces cuando mi hermano Neftalí se incorporó al negocio familiar. Fue una época muy dura ya que hubo una fuerte crisis económica. Años antes, mi madre, Lidia, había abierto una pequeña tienda de comestibles en Iscar con sus hermanas en la casa de su familia. Nos atendía a nosotros y encima atendía la tienda, sin ayuda en casa. Mi padre y mis hermanos Oscar y Julio decidieron, de acuerdo con mi madre, sustituir la tienda de comestibles por la Ferretería, y es cuando empieza el negocio actual. A los pocos años, después de mi hermano Neftalí, nos incorporamos mi hermano Javier y yo. P.— ¿El fundador tenía algún criterio para incorporar a los miembros de la segunda generación a la empresa familiar? R.— No, ninguno. Nos íbamos incorporando desde muy jóvenes. Yo, por ejemplo, a los dieciséis años, y mis hermanos también, muy jóvenes, conforme íbamos abandonando los estudios. Nos gustaba el negocio. Empezamos con la ferretería y a la par barnizábamos puertas en un taller alquilado en Iscar y seguíamos con el almacén de Valladolid. Mi hermano Oscar se quedó en Valladolid en el almacén del Paseo de San Vicente, y el resto estábamos en Iscar. P.— ¿Qué forma societaria ha tenido históricamente la empresa? R.—Mi padre formó con mi madre y todos sus hijos una comunidad de bienes. Antes era empresario individual. Las relaciones entre mi padre mi madre y sus hijos eran muy buenas- Mi padre era muy participativo, tomaba siempre las decisiones contando con mi madre y mis hermanos mayores. Hasta mediados de la década de los años ochenta fueron años muy duros, de mucho trabajo y sacrificio. Pensábamos las decisiones en familia- Mi padre escuchaba las opiniones de sus hijos Oscar y Julio y también de Neftalí, por ser los mayores; también de mi madre. Mi padre nunca impuso nada. En 1989 se constituye la sociedad Doorcats S.L. por cuestiones de conveniencia, debido al crecimiento natural de la empresa y por indicación de nuestro asesor que lleva muchos años con nosotros y es persona de nuestra plena confianza. Por entonces sólo pensábamos en sobrevivir. Lo recuerdo todo como un época muy dura, de muchas incertidumbres y ciertas tensiones en casa. A partir de esos años, todo ha sido crecimiento lento pero constante. Inauguramos una nave de 3.000 metros cuadrados con taller de barnizado de puertas, una nueva ferretería, mecanizamos los trabajos, hacemos trabajos de herraje de puertas y adquirimos una distribución de puertas. Nuestros clientes son, principalmente, carpinteros. Posteriormente alquilamos a un tercero el almacén de Valladolid y Oscar se vino a Iscar. P.—¿Qué valores consideras importantes en vuestra empresa y cuáles reconoces en el fundador? R.— Mi padre era un hombre con una gran iniciativa, trabajador y arriesgado- Amaba lo que hacía y contaba siempre con sus hijos para tomar decisiones importantes que afectaban a la empresa familiar. Creo que sus hijos hemos heredado esos valores. P.—¿Cuáles son los planes de futuro? R.—Vamos a efectuar una inversión de un millón seiscientos mil euros en la construcción del mayor autoservicio asistido de Ferretería y Bricolage de la comarca. Lo dividiremos por secciones: carpintería, he- rrajes, construcción, etc., con una atención personalizada a los clientes, para profesionales y público en general. Se potenciará la atención a los oficios de herrero, constructor, fontanero, jardinero, electricista y nos especializaremos aún más en carpintería. Tenemos previsto inaugurarlo en marzo de 2004. Contará con una superficie de exposición al público de 3000 metros cuadrados y 1400 de almacén. El nombre comercial, será, por supuesto, Los Gatos.
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