DAVID SANGUINO Empresa Mariano Sanguino S.A. Su bisabuelo, Doroteo Sanguino, ya fundó en 1927 una carpintería en su propia casa, y construía puertas y ventanas él solo. También su abuelo, Mariano Sanguino, heredó el «cepillo» de su padre. David disfruta con el repaso a la historia de su vida «El protocolo familiar es un buen instrumento de gestión de las relaciones dentro de la empresa» ANTONIO SASTRE PELAEZ VALLADOLID.-Hoy se crean viveros de empresas, como gallineros, a ver si con buenas instalaciones se ponen mejores huevos. Pero la empresa en general, y la familiar en particular, es como un ser vivo: nace, crece, se reproduce y muere. No cabe duda que la mejor incubadora de empresas es el salón del hogar del fundador. Los niños hacen barcos de papel con las hojas del balance y las niñas pajaritas con las hojas de la cuenta de pérdidas y ganancias. Asi, de adolescentes, ya conocen las ratios. No cabe duda que esta empresa «va sobre palets», sin duda uno de los productos que distinguen a esta sociedad iscariense. David ejerce un liderazgo a lo román, «primus ínter pares»; es un liderazgo que es respetado, porque respeta, y es naturalmente admitido por el resto. Le ayuda el que la empresa está saneada, así es más fácil complacer las necesidades de todos.
Es de las pocas empresas que puede decir con orgullo que, desde el primer fundador, están ya en cuarta generación con unos resultados envidiables, fruto de un trabajo perfectamente esctructurado. —¿Cree que es requisito de continuidad en la empresa familiar, el que desde pequeños, los sucesores conozcan la empresa? —Es fundamental. Mi recuerdo, y supongo que el de mis hermanos, es que en vacaciones y a la salida del colegio, mis hermanos y yo, nos dábamos una vuelta por la carpintería de mi abuelo Mariano, Mis tíos terminaron sus estudios y han ejercido sus profesiones sin vínculo con la empresa familiar, y el único que quedó en el taller fue mi padre Mariano. Mi abuelo y mi padre trabajaron varios años juntos y al jubilarse mi padre dio un impulso definitivo a! crecimiento de la empresa. Nuestra vinculación al negocio familiar nos viene desde pequeños. A todos nos gustaba venir a jugar a la empresa. Mi padre construyó las actuales instalaciones allá por el año 1975. A partir de que tanto yo como mis hermanos, vamos cumpliendo los dieciocho anos nos vamos incorporando. —¿Cómo recuerda la toma de decisiones en su casa, respecto a los problemas de la empresa? —El estilo de comunicación que tenía mi padre era abierto. Contaba con los mayores y con mi madre para decisiones importantes. Incluso mi madre ejecutaba algunas decisiones, como hechos consumados, que luego mi padre aprobaba. —¿La
incorporación a su empresa familiar de los sucesores se hace a los
puestos puestos de responsabilidad? No, nunca. Todos empezábamos desde abajo. Todos hacíamos de todo. Si alguno proponía algún proyecto nuevo, se. encargaba de llevarlo a cabo y se responsabilizaba de sus resultados. —¿Históricamente, qué formas societarias ha tenido su empresa? —Tanto mi
bisabuelo. y mi abuelo, como mi padre eran empresarios individuales, autónomos.
En el año 1990 nos constituimos como sociedad anónima en la que mi padre
tiene el 60% y los cuatro hermanos varones que trabajamos en la empresa
tenemos cada uno de nosotros el 10% restante hasta sumar el 100%. —¿Mantienen reuniones formales, o son de pasillo y se distribuyen formalmente funciones? —Todos los viernes hacemos reuniones formales de trabajo, tomamos decisiones importantes en conjunto y levantamos acta. Cada hermano tenemos una responsabilidad: Mariano, hijo, controla la fabricación y la primera transformación de la madera; Carlos gestiona la segunda transformación del producto; mi hermano César y yo nos dedicamos a la administración y comercialización del resultado de la primera transformación y segunda transformación, respectivamente. —¿Qué opina del protocolo familiar? ¿Es un instrumento útil para garantizar la sucesión y continuidad de la empresa familiar? —Lo veo muy positivo. No sé si es porque lo acabamos de formalizar o porque personalmente lo he impulsado y gestionado. Lo cierto es que nos ha parecido a todos un buen instrumento de gestión de las relaciones familiares dentro de la empresa. Hemos establecido criterios de incorporación de nuevas generaciones a la empresa familiar, garantizando la correcta formación de los sucesores. Hemos establecido la posibilidad de acciones sin voto, para los que no trabajen en la empresa familiar. En definitiva, tenemos una fundada esperanza de que sea un garante de la correcta sucesión y la continuidad de nuestra empresa. —¿Qué es más fácil, crear o mantener un negocio? —No cabe duda que lo difícil es crear un negocio. Es más sacrificado. Recuerdo que cuando era pequeño mi padre sentía «cierto apuro», cuando tenía que firmar la póliza de crédito ante el corredor de comercio. Pasaba mucha angustia, por si vencía la póliza de préstamo y no se la renovaban. Hoy, gracias al trabajo y sacrificio de la generación anterior, son los proveedores y los bancos los que vienen a visitarnos. Por eso, es más fácil cuando el negocio está consolidado y ya la generación siguiente tiene un rodaje en común de años.
|
ASEMI
Asociación Empresarial de Industriales de Íscar
Gral. Franco 52- 2ºA , 47420 Íscar (Valladolid) www.asemi.com
Tfno: 983 61 26 04 Fax : 983 61 26 05 asemi@asemi.com